Si os digo que este año cumple 5 décadas un plástico que nos ha dado a todos placer, pero a la vez protección, ¿de qué me diriáis que estoy hablando?
Pues no, no es esa cosa de plástico la que cumple 50 años. Es un plástico que, dónde va a parar, nos hecho muchísimo más dichosos en solitario con su peculiar sonido.
Sí, amigos y amigas, el plástico de burbujas cumple años. Ese amigo fiel que siempre nos ha ayudado en momentos de reflexión, de evasión o de tristeza, que nos ha llegado incluso a indicar en qué día vivimos; aquel plástico tan imprescindible que hemos tenido que construir sucedáneos tecnológicos de bolsillo a falta de espacio en nuestros bolsillos.
Podría parecer lo contrario, pero en un primer momento el objetivo del genial invento no era del proporcionarnos relax. Sí, algún listillo irá por ahí diciendo que en realidad fue concebido como plástico de embalaje, pero tampoco tiene razón.
La verdad es que el plástico de burbujas fue ideado como material para invernaderos por Marc Chavannes y Al Fielding, dos ingenieros de Nueva Jersey (EE.UU.). Sin embargo a Chavannes, un día que iba en avión, observó como el aterrizaje del aparato parecía ser acolchado por las nubes. No se sabe cómo pensó que quizá su plástico con burbujas de aire podría también servir para absorber impactos y proteger cargas…
… y todo terminó en un negocio que a día de hoy factura más de 4.000 millones de dólares y kilómetros y kilómetros de plástico. Motivo suficiente para recordar cuando llega el último viernes de enero de cada año.
Sí, hemos llegado tarde a la celebración, pero desde aquí felicitamos al plástico de burbujas. Que, de acuerdo, no será precisamente ecológico (todos tenemos nuestro lado oscuro), pero sí ha servido para pasar grandes ratos. ¡Un hurra por él!