Este año ha pasado lo mismo que la campaña de Uribe. Todo se ha ido por la borda cuando se han empezado a incumplir pagos y han empezado los líos con los impagos. Éste era ya un sentimiento de algunos jugadores dentro de aquel vestuario de Uribe. Y no se equivocaban. Pues sabían lo que hacían o pasaba.
He ahí el dilema: endeudarse y causar estas situaciones o ajustar presupuesto y correr el riesgo de pasarlas canutas.
Pero por encima de ambos caminos, hay equipos que aún teniendo deudas superiores, ascienden y les ha ido mejor. Lo cual me hace suponer que algo se ha hecho aquí mal siempre. Al menos en lo deportivo. Hemos sido capaces de endeudarnos y reendeudarnos sin saber emplear en lo deportivo el dinero. Ha tenido que venir Vidal, que tampoco es que sea nada del otro mundo, para poder sacar partido al equipo y tapar las carencias de la planificación deportiva.





