Lo de amaya puede hacerse en breve oficial
Publicado: Lun Jul 16, 2007 1:41 pm
El Granada 74 jugará en Toledo con licencia del Ciudad de Murcia
José R. Estévez Pozo / Granada
Se llama Granada 74, tiene la licencia del Ciudad de Murcia y jugará en Toledo. Esta es la película que está viviendo el club de Carlos Marsá, un empresario granadino, que fundó en 1974 un club llamado Granada 74. Desde el principio, mantuvo una cierta rivalidad con el Granada CF, el club de toda la vida de la ciudad. Marsá luchó por su entidad y para que el Ayuntamiento le ayudara a mantener unas instalaciones dignas.
También se centró en la lucha deportiva, donde la suerte no le sonrió y sus inversiones en jugadores no siempre dieron con un ascenso de categoría y en la temporada 2006-2007 siempre estuvo lejos de ascender a Segunda División B. Pero a principios del presente año, se empezó a rumorear que el Valladolid y el Ciudad de Murcia querían vender sus plazas deportivas (el Valladolid iba a ascender a Primera y el Ciudad se quedaba en Segunda) y Carlos Marsá vio la posibilidad de “ascender” a través de los despachos. El Ayuntamiento vallisoletano concedió ayudas económicas al club de su ciudad por lo que Carlos Marsá se centró en las negociaciones con el club murciano.
Clubes parecidos.
Las historias del Granada 74 y del Ciudad de Murcia son muy parecidas. Ambos clubes, desde sus inicios, tuvieron que trabajar para asentarse en ciudades donde ya había clubes importantes e históricos (Granada CF y Real Murcia) y, como consecuencia, no siempre han contado con una afición propia y fiel al 100% y han tenido problemas con sus respectivos ayuntamientos.
Tener una historia tan parecida puede que fuera la clave para que Quique Pina (propietario del Ciudad) aceptara negociar con Marsá, ya que ambos habían pasado por muchas dificultades para mantener a sus equipos a flote.
Fue el 7 de junio cuando se rubricó el traspaso del Ciudad de Murcia a manos del empresario andaluz, quien en un principio lo llamaría Granada 74 y el anterior Granada 74, sería el filial. Desde ese día, empezaron los problemas. El Ayuntamiento granadino confirmó en varias ocasiones que sólo Granada CF y Granada Atlético podrán jugar en el Estadio Los Cármenes. Ante esta situación, Marsá empezó a mantener conversaciones para jugar en otras ciudades de Granada o, incluso, de fuera de la provincia.
En un primer momento, ganó enteros la posibilidad de jugar en La Condomina, donde lo hacía el Ciudad de Murcia. Pero ciertos problemas sociales y burocráticos hicieron que se buscarán otras opciones.
Final feliz en Toledo
Finalmente, puede que este culebrón tenga su final en Toledo, ya que Marsá está muy cerca de cerrar un acuerdo con el Ayuntamiento, quien está dispuesto a ayudar a que la ciudad volviera a tener fútbol de Segunda. Jugarían en el Estadio Salto del Caballo y el equipo se denominaría Ciudad de Toledo.
Sea como fuere, este club no olvidará sus primeros días de su nueva vida, donde tenía definido quien era su propietario (Carlos Marsá), su manager deportivo (Quique Pina, que antes era su propietario) y entrenador (Antonio Tapia)... pero no tenía ni ciudad, ni estadio ni escudo.
José R. Estévez Pozo / Granada
Se llama Granada 74, tiene la licencia del Ciudad de Murcia y jugará en Toledo. Esta es la película que está viviendo el club de Carlos Marsá, un empresario granadino, que fundó en 1974 un club llamado Granada 74. Desde el principio, mantuvo una cierta rivalidad con el Granada CF, el club de toda la vida de la ciudad. Marsá luchó por su entidad y para que el Ayuntamiento le ayudara a mantener unas instalaciones dignas.
También se centró en la lucha deportiva, donde la suerte no le sonrió y sus inversiones en jugadores no siempre dieron con un ascenso de categoría y en la temporada 2006-2007 siempre estuvo lejos de ascender a Segunda División B. Pero a principios del presente año, se empezó a rumorear que el Valladolid y el Ciudad de Murcia querían vender sus plazas deportivas (el Valladolid iba a ascender a Primera y el Ciudad se quedaba en Segunda) y Carlos Marsá vio la posibilidad de “ascender” a través de los despachos. El Ayuntamiento vallisoletano concedió ayudas económicas al club de su ciudad por lo que Carlos Marsá se centró en las negociaciones con el club murciano.
Clubes parecidos.
Las historias del Granada 74 y del Ciudad de Murcia son muy parecidas. Ambos clubes, desde sus inicios, tuvieron que trabajar para asentarse en ciudades donde ya había clubes importantes e históricos (Granada CF y Real Murcia) y, como consecuencia, no siempre han contado con una afición propia y fiel al 100% y han tenido problemas con sus respectivos ayuntamientos.
Tener una historia tan parecida puede que fuera la clave para que Quique Pina (propietario del Ciudad) aceptara negociar con Marsá, ya que ambos habían pasado por muchas dificultades para mantener a sus equipos a flote.
Fue el 7 de junio cuando se rubricó el traspaso del Ciudad de Murcia a manos del empresario andaluz, quien en un principio lo llamaría Granada 74 y el anterior Granada 74, sería el filial. Desde ese día, empezaron los problemas. El Ayuntamiento granadino confirmó en varias ocasiones que sólo Granada CF y Granada Atlético podrán jugar en el Estadio Los Cármenes. Ante esta situación, Marsá empezó a mantener conversaciones para jugar en otras ciudades de Granada o, incluso, de fuera de la provincia.
En un primer momento, ganó enteros la posibilidad de jugar en La Condomina, donde lo hacía el Ciudad de Murcia. Pero ciertos problemas sociales y burocráticos hicieron que se buscarán otras opciones.
Final feliz en Toledo
Finalmente, puede que este culebrón tenga su final en Toledo, ya que Marsá está muy cerca de cerrar un acuerdo con el Ayuntamiento, quien está dispuesto a ayudar a que la ciudad volviera a tener fútbol de Segunda. Jugarían en el Estadio Salto del Caballo y el equipo se denominaría Ciudad de Toledo.
Sea como fuere, este club no olvidará sus primeros días de su nueva vida, donde tenía definido quien era su propietario (Carlos Marsá), su manager deportivo (Quique Pina, que antes era su propietario) y entrenador (Antonio Tapia)... pero no tenía ni ciudad, ni estadio ni escudo.