¿A ALGUIEN LE INTERESA EL TEMA DE LOS TEMPLARIOS?
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paquito bonet
¿A ALGUIEN LE INTERESA EL TEMA DE LOS TEMPLARIOS?
conoceis algo al respecto.
yo casi nada pero es un tema que ultimamente me interesa mucho e intento leer todo lo que cae en mis manos referido a los templarios
yo casi nada pero es un tema que ultimamente me interesa mucho e intento leer todo lo que cae en mis manos referido a los templarios
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A mi a mi ami.Me interesea mucho la historia de la orden Templaria.Ahora estoy leyendo el libro "La Lapida Templaria",llevo 300pgs de 530 que tiene y esta interesantisimo.Tampoco conozco en demasia su historia,porque empezo a interesarme hace poco,pero quiero leer todo lo referido a su historia.Hay una trilogia de libros,La Trilogia Templaria"que habla mucho de ellos.
Poco a poco quiero ir conociendo algo mas de su misteriosa historia.
Saludos
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- Moco
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A mi me gusta mucho este tema (en gral el mundo antiguo como, romanos, egipcios, griegos, nuestro siglo de oro, la reconquista, alejandro magno etc...) es mas me leí un libro no hace mucho, donde a groso modo cuenta, desde los inicios de la orden, como comenzaron a serlo, como se ganaron ese nombre, porque eran tan terribles en el combate a pesar de ser inferiores, su llegada a europa, sus derrotas, sus maestres(jefes) su poder económico, sus leyendas, su ayuda en la reconquista, su intervención en las cruzadas, su desaparición.
La verdad es que es interesante, eran gente muy lista.
Yo si quereis os puedo dejar el libro, y si preguntais algo en concreto, puedo intentar ponerlo si me acuerdo.
La verdad es que es interesante, eran gente muy lista.
Yo si quereis os puedo dejar el libro, y si preguntais algo en concreto, puedo intentar ponerlo si me acuerdo.
Que dios os de el doble de lo que me deseeis a mi.

- Moco
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Se me ha olvidado decir, que el libro no es pesado de leer, tiene unas 160 paginas, y es de letra grande, vamos que se lee rapido, y en general está bastante completo.(o por lo menos me lo parece a mi)
Pienso que este libro puede ser un buen punto de partida para el que luego quiera profundizar mas, porque proporciona datos con los que luego se pueden buscar cosas mas concretas, y ampliar conocimientos.
En serio si a alguien le apetece para estas vacaciones, se lo dejo.
Pienso que este libro puede ser un buen punto de partida para el que luego quiera profundizar mas, porque proporciona datos con los que luego se pueden buscar cosas mas concretas, y ampliar conocimientos.
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Edu
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Ya que sacais este tema a la palestra, y, como estais interesados en él, tanto en los innumerables ensayos que sobre ellos se han escrito como en las novelas que algunos de vosotros mencionais, paarecen multitud de enimgas, la mayoría nada más que rumores que han pasado a lo largo de los años., y que dichos autores recogen para hacer más interesante sus novelas, wilcox, asensí, etc.
De verdad opiniais como ellos que la orden fué destruida por la codicia de nogaret o de felipe (rey de Francia)??, mantenían costumbres injuriosas para lo que es la iglesia??, qué custodiaban en jerusalén??, las muertes de sus ejecutores fueron una casualidad o fueron a causa de una maldición??, creeis que su testigo lo ha heredado alguna sociedad secreta en la actualidad??.
Todas estas cuestiones y más se desprenden de las novelas que mensionais, los ensayos ya son otra cosa.
De verdad opiniais como ellos que la orden fué destruida por la codicia de nogaret o de felipe (rey de Francia)??, mantenían costumbres injuriosas para lo que es la iglesia??, qué custodiaban en jerusalén??, las muertes de sus ejecutores fueron una casualidad o fueron a causa de una maldición??, creeis que su testigo lo ha heredado alguna sociedad secreta en la actualidad??.
Todas estas cuestiones y más se desprenden de las novelas que mensionais, los ensayos ya son otra cosa.
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Edu la novela que yo estoy leyendo es de Nicholas Wilcox (es un seudonimo,en realidad el autor es español pero no me acuerdo del nombre) y a traves de la novela te va dejando por el camino enigmas que no se si se resolveran al final del libro,ya lo sabre cuando lo termine,pero llevas razon.


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- ximo
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La historia de los Templarios es emocionante e interesante, aqui en Valencia hay numerosos edificios de los templarios, pero el mejor conservado es el palacio donde esta Gobierno Civil, es un palacio de los Templarios, es impresionante, pero en pueblos cercanos ha Valencia tambien los hay, un bastante descuidados u algunos en ruinas, pero que le podemos hacer.
Os recomiendo esta pagina, esta muy bien. http://www.templespana.org/index-b.html
Pd. Soy del Levante, espero que el proximo año vuelvan los emocionantes partidos entre nuestros equipos, pero en primera, y si por fin ficha Reggi, es un gran delantero aunque no lo aparente. Este año a primera con dos c.............
Os recomiendo esta pagina, esta muy bien. http://www.templespana.org/index-b.html
Pd. Soy del Levante, espero que el proximo año vuelvan los emocionantes partidos entre nuestros equipos, pero en primera, y si por fin ficha Reggi, es un gran delantero aunque no lo aparente. Este año a primera con dos c.............
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dominici
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He investigado, y tienes razón Best, mira lo que he encontrado:El caso de Nicholas Wilcox
Durante algún tiempo me intrigó el caso de Nicholas Wilcox: escritor inglés, nacido en Nigeria, aficionado a la ornitología, erudito, viajero constante, buen conocedor de España y su cultura, autor de novelas de intriga histórica ambientadas aquí. La lápida templaria fue el primer libro suyo que cayó en mis manos, y luego la trilogía: Los falsos peregrinos, Las trompetas de jericó y La sangre de Dios. Este tío, me decía al leerlo. Se sabe esta tierra como la palma de la mano, y no sólo eso. Costumbres, gastronomía, ciudades, paisajes. Lo controla todo. Uno de esos ingleses apasionados por España, como Kamen y Elliot y toda la peña, pero éste en plan best-seller sin complejos. Y además lo leen, de lo que me alegro infinito, porque cuenta unas historias estupendas; y eso de que alguien cuente historias y encima la gente las lea revienta mucho a los cagatintas que viven del morro, o sea, de poner posturitas en mesas redondas -la narrativa en el próximo milenio y cosas así- sin haber tenido nada que contar en su amiga vida, y encima van y patalean porque la gente no los comprende. Así que olé los huevos del Wilcox éste, me dije. Aunque sea también perro inglés. Que cuantos más seamos, cada uno en su registro, más nos reímos, y en la biblioteca de un lector de pata negra tanto montan El asesinato de Rogelio Ackroyd como La montaña mágica, y no hay cómo pasar buenos ratos echando pan a los patos.
Comentaba todo esto hace tiempo en Sevilla con mi amigo Juan Eslava Galán, premio Planeta de los de antes -En busca del Unicornio se titulaba aquella bellísima y conmovedora aventura-, y tan amigo mío que hasta lo metí, sin pedirle permiso, de chulo de putas y espadachín a sueldo bajo el nombre de El Galán de la Alameda en la última aventura de Alatriste. Hablaba yo de Wilcox, decía, con Juan Eslava y con Fito Cózar, mi otro compadre de allí -éste sale en el próximo libro, cada cosa a su tiempo- mientras nos tomábamos en Las Teresas, catedral del tapeo, unas manzanillas y un jamón de esos que sientes el éxtasis místico cuando te lo zampas. Y entre manzanilla y manzanilla le comenté a Juan Eslava lo de Wilcox, ya que en las novelas figura él como traductor. Ese inglés, dije, sabe mucho y lo cuenta de amiga madre. ¿Verdad? Y entonces Juan se rió así como él hace, grandote, socarrón y tranquilo. Lo conozco hace la tira, y al verlo reírse de aquella manera me quedé pensando y luego le dije no puede ser. Cacho cabrón. No me digas que Wilcox eres tú.
Lo era. Años atrás se topó con unas notas de una especie de logia templaria que hubo en Jaén, y se le ocurrió que el material era chachi para una novela de acción y misterio con un toque esotérico. El temor a que sus lectores habituales se sintieran decepcionados por una incursión tan clara en el género, lo decidió a inventarse un pseudónimo. Así nació Nicholas Wilcox, de quien Juan reclamó oficialmente el digno papel de traductor. Necesitaba una biografía, naturalmente; de modo que -me imagino la risa y la guasa, porque lo conozco- la fabricó ad hoc. nacido en colonia británica de África, viajero, aventurero, experto ornitólogo, apasionado de España, etcétera. Había una pega, y es que la colección de libros donde aparecieron los de Wilcox llevaba la foto del autor en la solapa. Así que Juan metió la de su hermano, que tiene más pinta de británico y de aventurero que él de aquí a Lima. Una foto en la que el presunto Wilcox parece que está ante el Nilo o algo parecido, cuando el agua que se ve detrás, en realidad, es una piscina de las Alpujarras. O de por ahí.
De anécdotas, imagínense. Miles. Verbigracia, que el año pasado invitaron a Nicholas Wilcox a la Semana negra de Gijón, y como oficialmente estaba viajando por el Amazonas en ese preciso momento, tuvo que ocupar su lugar el humilde traductor, Juan Eslava. O las bromas que te gasta Internet si tecleas las direcciones que encuentra el protagonista de la última novela. O quienes le piden a Juan que traduzca más Wilcox; a lo que él replica que es muy lento traduciendo, que tiene mucho trabajo -ahora está con una novela nueva entre manos, para suerte de sus numerosos lectores y amigos- y que tengan paciencia. O lo mejor de todo: el lector exigente que escribió una extensa carta criticando varios fallos en la traducción que delataban la procedencia inglesa de los textos, y aconsejando más rigor y eficiencia la próxima vez. Carta a la que Juan respondió muy cortésmente, prometiendo esmerarse en lo sucesivo.
Y es que la literatura también consiste en esas cosas: juegos, guiños, libros, lectores y amigos. En lo que a amigos se refiere, yo mismo he guardado silencio sobre el caso Wilcox todos estos años. Omertá siciliana. Lo cuento al fin porque una revista ha dado el cante, y el camarada Wilcox acaba de salir del armario literario. Mejor así. No sea que al final ocurra como en esa novela que siempre le digo a Juan que escriba para rematar la serie Wilcox: un novelista que escribe como traductor de sí mismo, y que como el presunto autor no aparece, el acusado de asesinar a su propio pseudónimo: El extraño caso del traductor asesino.
Arturo Pérez-Reverte
El Semanal
04 de agosto de 2002
Durante algún tiempo me intrigó el caso de Nicholas Wilcox: escritor inglés, nacido en Nigeria, aficionado a la ornitología, erudito, viajero constante, buen conocedor de España y su cultura, autor de novelas de intriga histórica ambientadas aquí. La lápida templaria fue el primer libro suyo que cayó en mis manos, y luego la trilogía: Los falsos peregrinos, Las trompetas de jericó y La sangre de Dios. Este tío, me decía al leerlo. Se sabe esta tierra como la palma de la mano, y no sólo eso. Costumbres, gastronomía, ciudades, paisajes. Lo controla todo. Uno de esos ingleses apasionados por España, como Kamen y Elliot y toda la peña, pero éste en plan best-seller sin complejos. Y además lo leen, de lo que me alegro infinito, porque cuenta unas historias estupendas; y eso de que alguien cuente historias y encima la gente las lea revienta mucho a los cagatintas que viven del morro, o sea, de poner posturitas en mesas redondas -la narrativa en el próximo milenio y cosas así- sin haber tenido nada que contar en su amiga vida, y encima van y patalean porque la gente no los comprende. Así que olé los huevos del Wilcox éste, me dije. Aunque sea también perro inglés. Que cuantos más seamos, cada uno en su registro, más nos reímos, y en la biblioteca de un lector de pata negra tanto montan El asesinato de Rogelio Ackroyd como La montaña mágica, y no hay cómo pasar buenos ratos echando pan a los patos.
Comentaba todo esto hace tiempo en Sevilla con mi amigo Juan Eslava Galán, premio Planeta de los de antes -En busca del Unicornio se titulaba aquella bellísima y conmovedora aventura-, y tan amigo mío que hasta lo metí, sin pedirle permiso, de chulo de putas y espadachín a sueldo bajo el nombre de El Galán de la Alameda en la última aventura de Alatriste. Hablaba yo de Wilcox, decía, con Juan Eslava y con Fito Cózar, mi otro compadre de allí -éste sale en el próximo libro, cada cosa a su tiempo- mientras nos tomábamos en Las Teresas, catedral del tapeo, unas manzanillas y un jamón de esos que sientes el éxtasis místico cuando te lo zampas. Y entre manzanilla y manzanilla le comenté a Juan Eslava lo de Wilcox, ya que en las novelas figura él como traductor. Ese inglés, dije, sabe mucho y lo cuenta de amiga madre. ¿Verdad? Y entonces Juan se rió así como él hace, grandote, socarrón y tranquilo. Lo conozco hace la tira, y al verlo reírse de aquella manera me quedé pensando y luego le dije no puede ser. Cacho cabrón. No me digas que Wilcox eres tú.
Lo era. Años atrás se topó con unas notas de una especie de logia templaria que hubo en Jaén, y se le ocurrió que el material era chachi para una novela de acción y misterio con un toque esotérico. El temor a que sus lectores habituales se sintieran decepcionados por una incursión tan clara en el género, lo decidió a inventarse un pseudónimo. Así nació Nicholas Wilcox, de quien Juan reclamó oficialmente el digno papel de traductor. Necesitaba una biografía, naturalmente; de modo que -me imagino la risa y la guasa, porque lo conozco- la fabricó ad hoc. nacido en colonia británica de África, viajero, aventurero, experto ornitólogo, apasionado de España, etcétera. Había una pega, y es que la colección de libros donde aparecieron los de Wilcox llevaba la foto del autor en la solapa. Así que Juan metió la de su hermano, que tiene más pinta de británico y de aventurero que él de aquí a Lima. Una foto en la que el presunto Wilcox parece que está ante el Nilo o algo parecido, cuando el agua que se ve detrás, en realidad, es una piscina de las Alpujarras. O de por ahí.
De anécdotas, imagínense. Miles. Verbigracia, que el año pasado invitaron a Nicholas Wilcox a la Semana negra de Gijón, y como oficialmente estaba viajando por el Amazonas en ese preciso momento, tuvo que ocupar su lugar el humilde traductor, Juan Eslava. O las bromas que te gasta Internet si tecleas las direcciones que encuentra el protagonista de la última novela. O quienes le piden a Juan que traduzca más Wilcox; a lo que él replica que es muy lento traduciendo, que tiene mucho trabajo -ahora está con una novela nueva entre manos, para suerte de sus numerosos lectores y amigos- y que tengan paciencia. O lo mejor de todo: el lector exigente que escribió una extensa carta criticando varios fallos en la traducción que delataban la procedencia inglesa de los textos, y aconsejando más rigor y eficiencia la próxima vez. Carta a la que Juan respondió muy cortésmente, prometiendo esmerarse en lo sucesivo.
Y es que la literatura también consiste en esas cosas: juegos, guiños, libros, lectores y amigos. En lo que a amigos se refiere, yo mismo he guardado silencio sobre el caso Wilcox todos estos años. Omertá siciliana. Lo cuento al fin porque una revista ha dado el cante, y el camarada Wilcox acaba de salir del armario literario. Mejor así. No sea que al final ocurra como en esa novela que siempre le digo a Juan que escriba para rematar la serie Wilcox: un novelista que escribe como traductor de sí mismo, y que como el presunto autor no aparece, el acusado de asesinar a su propio pseudónimo: El extraño caso del traductor asesino.
Arturo Pérez-Reverte
El Semanal
04 de agosto de 2002


