por Trepadillo
Parece mentira, pero el estadio volvió a llenarse, y en esta ocasión no es por la selección que viene a disputar un partido, ni por qué el Barcelona o el Real Madrid vengan a disputar el FESTA D´ELX. No, esta vez el estadio se llenó para ver a MI EQUIPO, esta vez la gente volvió a sentir el hormigueo en la sangre. La última vez que lo vi con este aspecto fue el día del Cádiz, día amargo como ninguno. En esta
ocasión también termino con un sabor agrio. Pero hay una diferencia, este amargor creo que va a ser la acidez previa a la victoria.
Es domingo por la mañana, faltan unas pocas horas para el derbi, hoy no voy a ir a Alicante, ya tengo hijos y ahora veo las cosas desde otro prisma, no con menos pasión, porque sigo sintiendo los mismos nervios previos al partido, pero ahora prefiero verlo en la televisión con mis fieras al lado, parece mentira, ¡con mis hijos! Recuerdo perfectamente la primera vez que fui a Alicante con mi padre.
Tendría ocho o nueve años, y parecía que iba al mayor acontecimiento del mundo (para mí era el mayor acontecimiento) no recuerdo como quedó pero recuerdo perfectamente que camuflado entre los herculanos me sentía PODEROSO, por lo que creo que aquél día ganamos.
Ahora a mi padre le cuesta subir las escaleras que llevan a nuestros asientos del fondo sur. Mi mujer quiere que cambiemos nuestras butacas unas de preferencia, pero empecé a ir al futbol en el fondo sur y no cambiare esa costumbre.
Mi padre me ha contado infinidad de veces historias sobre el viejo Altabix, como hincó la rodilla los grandes de España, como llegó a la final de la copa del Rey y como todo Elche se desplazo a Madrid para pasar un día inolvidable en la capital española. No quiere abandonar la costumbre de ir al estadio sin ver a nuestro equipo en primera.
Falta menos de quince minutos para el partido y mi padre todavía no ha llegado, cojo el teléfono y llamo a mi casa. Un tono, dos tonos y contesta mi madre.
-¿Dígame?
-¿¡Se puede saber porque no estáis aquí ya!?
- Tranquilo que ya salimos.
Somos niños disfrutando de nuestro equipo, somos parte de la franja verde y blanca que forman la bandera de nuestro equipo.
Hoy hemos ganado, pero para mí, MI EQUIPO es algo más que la entidad, más que los jugadores, más que su presidente, para mí es la historia que rodea este estadio, son los sentimientos que muchos niños como yo, han disfrutado junto a sus padres, son las almendras garrapiñadas, la regalicia, las pipas, las tardes de frío y lluvia, el padecer los años de segunda B, el campo vacio, los sueños truncados, el ascenso a segunda, Sixto Marcos llorando en la radio porque nuestro Elche podía desaparecer. Para mí EL Elche es un sentimiento clavado en el corazón.




