Por supuesto yo también deseaba el ascenso de nuestro Elche. He sufrido de lo lindo con el partido del Valladolid y los penaltis en Granada, y también me he cabreado como un enano con lo que pasó ayer en el Martínez Valero. Pero dándole vueltas a la cabeza he pensado lo siguiente:
Este equipo, con un presupuesto de los más humildes y limitado técnicamente, no estaba ni de lejos confeccionado para ascender. Sin embargo a golpe de casta hemos llegado muy lejos... mucho más lejos de lo que ninguno podríamos llegar a imaginar. Hemos estado muy por encima de nuestras previsiones y posibilidades reales y sólo la mala fortuna y un error providencial del arbitro nos ha impedido estar a estas horas celebrando el ansiado ascenso.
Pero aunque hubiéramos conseguido el objetivo de subir a primera seguiríamos siendo ese mismo equipo rocoso al que el Valladolid bailó por momentos y eso en primera división podría pagarse muy caro, ya que la próxima temporada en la máxima categoría podríamos ser carne de cañón a las primeras de cambio ya que harían falta demasiados retoques y demasiado caros.
Sin embargo ahora que nos hemos quedado con la miel en los labios y asimilando que seguimos en segunda división, es cuando nos damos cuenta y sabemos que la próxima temporada ya no valen medias tintas ni hablar de permanencias, de conseguir los 50 puntos lo antes posible o de no pasar apuros en mitad de tabla. Ahora sabemos que sólo vale pelear por lo más alto. Ganar partidos a mansalva y luchar por los dos puestos que dan el ascenso directo...
Ahora SÍ sabemos que tenemos base y equipo para ello. Estar en la parte alta de la tabla no debe suponernos ninguna sorpresa y con unos pocos retoques esta misma plantilla puede dar un gran salto de calidad en busca de su objetivo único, que no es otro que la primera división.
Desde el comienzo mismo de temporada sabremos a qué jugamos y para qué jugamos: Para subir!!! El equipo estará más y mejor preparado para dar el salto de categoría y por esa misma regla de tres estaremos también más y mejor preparados para confeccionar un equipo de garantías al año siguiente si conseguimos el ascenso... y poder así vivir la primera división con expectativas y un equipo mucho más competitivo que no esté abocado al descenso desde el inicio.
Siempre se ha hablado de un proyecto para subir a primera en dos o tres años, ¿no? pues bien: este ha sido el primer año y con estos mimbres y ciertos retoques puntuales estoy seguro de que a finales de la próxima campaña lo conseguiremos. Seremos igual de competitivos que ahora, pero seremos mejores, estaremos más maduros y también mejor preparados. Conseguiremos ese ascenso por méritos propios y sentaremos las bases para pasar una laaaaarga temporada en la que llaman la liga de las estrellas.
Así que arriba esos ánimos que ya falta menos!!!
Chevalier ®





















