pedja escribió: Pues nada, oída la opinión de expertos filólogos y otros profesionales del sentimiento catalán podemos sacar varias conclusiones.
"Filólogos y otros profesionales del sentimiento catalán" implica que los filólogos somos profesionales del sentimiento catalán. Falso e insultante. Los filólogos somos filólogos; otra cosa es que algunos quieran que la ciencia sea lo que ellos quieren, que el hombre esté hecho de barro y que sea el sol el que gira alrededor de la tierra.
El "podemos" supongo (espero) que hablará por ti y por los que piensan como tú. A muchos tus conclusiones no nos valen.
pedja escribió:
- El acto era únicamente referido al tema lingüístico. (A algunos todavía no os han dicho que el ratoncito Pérez es tu padre)
El acto es lingüístico, y punto. El que alguien diga algo político está fuera de tiesto, pero también el rey dijo en un acto lingüístico (en un congreso de la lengua española) que el español "nunca se había impuesto a nadie". El problema en este caso es coger a un famosillo para hacer el discurso, y no a un lingüista, pero los lingüistas no somos guapos, ni atractivos, ni mediáticos.
pedja escribió:- El Barcelona tiene licencia para hacer lo que le de la gana en su estadio. Todo lo que haga es defendible. Hipocresía se llama esa enfermedad. El Camp Nou es un campo de fútbol y se utiliza esa palestra para temas más allá de la cultura y la buena voluntad. Se manipula delante de miles de personas deseosas de que Etoo meta un gol que aplauden lo que les echen, lo mismo una pancarta que rece mentiras, que un malabarista manco, que un actor hipócrita haciendose campaña a sí mismo.
Los actos culturales son bienvenidos siempre. Los actos políticos (como defender la Constitución europea, pedir agua, exigir que la documentación catalana no salga de Salamanca), no. Por cierto, Joel Joan no hace falta que se haga campaña; es el autor más cotizado de las series catalanas, y le sobran las pelas y las ofertas.
A lo mejor la hipocresía es callar cuando otros utilizan el deporte para reivindicaciones políticas, y saltar cuando se reivindica lo que no nos gusta.