
Lo ocurrido ayer en los accesos y, especialmente, en las salidas del estadio Martínez Valero durante el encuentro entre el Elche CF y el Valencia CF debería hacernos reflexionar seriamente sobre la organización y la seguridad de los grandes eventos deportivos en nuestra ciudad.
Porque una cosa es que resulte incómodo abandonar un estadio con cerca de 30.000 espectadores y otra muy distinta es que se produzcan aglomeraciones, embudos y situaciones potencialmente peligrosas para la integridad física de las personas. Y ayer, por desgracia, vivimos situaciones que nunca deberían producirse en un recinto que acoge regularmente acontecimientos de esta magnitud.
Una acumulación de decisiones que terminó provocando el colapso que ya viene siendo habitual pero ayer consiguió alcanzar cotas extraordinariamente vergonzosas.
No parece que lo sucedido pueda atribuirse a una única circunstancia, sino a la combinación de varios factores que deberían haberse tenido en cuenta en la planificación del dispositivo de seguridad:
- Las vallas instaladas por el propio Elche CF para delimitar y cerrar el aparcamiento del estadio, que condicionan los recorridos habituales de los aficionados y reducen las alternativas de circulación peatonal.
- La escasez de puertas y espacios de salida disponibles para canalizar adecuadamente el movimiento simultáneo de miles de espectadores.
- Las obras de urbanización de los alrededores del Martínez Valero, que llevan tiempo modificando los itinerarios habituales de acceso y evacuación.
- La disposición de vehículos y furgones de la Policía Nacional, cuya ubicación contribuyó aparentemente a estrechar todavía más algunos puntos de paso.
- La salida simultánea de las aficiones del Elche y del Valencia, sin que aparentemente se establecieran medidas suficientes para evitar que ambas corrientes de espectadores coincidieran en espacios ya congestionados.
- La iluminación de las calles apagada contribuyendo al caos con un firme irregular entre asfalto, grava, piedras y arena.
Y lo más preocupante es que estas situaciones se produjeron bajo la supervisión de un dispositivo policial que contaba incluso con drones para observar desde el aire los movimientos de la multitud.
Precisamente por eso resulta todavía más difícil comprender cómo se permitió que se alcanzaran semejantes niveles de congestión.
No hablamos de comodidad. Hablamos de seguridad.
Creo que es importante insistir en esto. No estamos protestando porque hayamos tardado diez o quince minutos más en llegar al coche. Eso es algo perfectamente asumible cuando acudimos a un estadio con decenas de miles de espectadores.
Estamos hablando de situaciones en las que grandes concentraciones de personas se encuentran con espacios de circulación insuficientes, obstáculos y recorridos que terminan convirtiéndose en auténticos cuellos de botella. Y cualquiera que haya estado alguna vez atrapado en una multitud sabe lo desagradable y angustiosa que puede llegar a ser esa sensación.
Una aglomeración de estas características puede convertirse en una emergencia en cuestión de segundos.
Basta con que alguien tropiece, se produzca un empujón o aparezca una situación de pánico para que las consecuencias puedan ser mucho más graves. No deberíamos esperar a que ocurra una desgracia para corregir aquello que resulta evidente que no está funcionando.
¿Dónde están las responsabilidades?
Entiendo que la organización de un acontecimiento de estas características implica a distintas administraciones y entidades, cada una con sus propias competencias. Pero precisamente por eso considero necesario exigir explicaciones a los tres principales actores implicados.
Al Elche CF, como organizador del espectáculo y responsable de las instalaciones, porque debe garantizar que las medidas adoptadas dentro de su ámbito de actuación, incluyendo la distribución de accesos y el vallado de determinadas zonas, sean compatibles con una salida segura de los espectadores.
Al Ayuntamiento de Elche, porque las obras de urbanización y la configuración de los espacios públicos que rodean el estadio afectan directamente a la movilidad de miles de personas. Es imprescindible que estas circunstancias se tengan en cuenta a la hora de coordinar los dispositivos de cada partido.
Y a la Policía Nacional, porque su participación en el dispositivo de seguridad debería contribuir a ordenar los movimientos de las aficiones y prevenir situaciones de riesgo, no a generar nuevos obstáculos o permitir concentraciones que puedan resultar peligrosas.
Desconozco quién tomó cada decisión concreta y qué responsabilidades corresponden exactamente a cada organismo. Pero creo que tenemos derecho a conocerlo.
Lo que no puede suceder es que, cuando todo sale bien, cada entidad destaque su participación en el dispositivo y, cuando algo falla, nadie asuma la responsabilidad de explicar lo ocurrido.
Hay que revisar el dispositivo antes del próximo partido. El Martínez Valero lleva décadas acogiendo encuentros con grandes afluencias de público. No estamos ante una situación nueva ni excepcional. Además, las obras, los vallados y las limitaciones de espacio no aparecieron por sorpresa cinco minutos antes de terminar el partido. Eran circunstancias conocidas y, por tanto, deberían haber formado parte de la planificación previa.
Por eso creo que el Elche CF, el Ayuntamiento y los responsables policiales deberían reunirse, analizar lo sucedido y explicar qué medidas van a adoptar para que no vuelva a repetirse. No se trata de buscar culpables por el simple hecho de señalar a alguien. Se trata de identificar los errores, asumir las responsabilidades que correspondan y corregirlos antes de que tengamos que lamentar consecuencias mucho más graves.
Porque ayer, afortunadamente, estamos hablando de aglomeraciones y momentos de tensión, sin que tenga constancia de consecuencias personales graves. Pero no podemos confiar en que siempre tengamos esa suerte.
La seguridad de 30.000 personas no puede quedar en manos de la improvisación.
Y vosotros, ¿cómo vivisteis la salida del estadio? ¿En qué zonas se produjeron las mayores aglomeraciones? ¿Creéis que el dispositivo de seguridad estaba correctamente organizado?
Sería interesante que compartiéramos nuestras experiencias para identificar los puntos más problemáticos y exigir soluciones concretas.







