Edición de Elche
El Elche gana el derbi de penalti y en el último minuto
Nino asumió su rol y dio una sufrida victoria en un irregular partido El Murcia careció de pegada y perdió los papeles con tres expulsados
NOÉ GOMIS/ELCHE
EL PARTIDO
El árbitro
Castillo Estévez (Comité andaluz). Mala actuación. Perjudicó a los dos equipos. No vio dos penalties claros, uno para cada uno.
El estadio
Partido correspondiente a la décimo segunda jornada de liga, en Segunda División, disputado en el estadio Martínez Valero, de Elche, ante 9.120 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones.
Incidencias
Al final del encuentro, nueva invasión de campo de los aficionados lo que le puede costar al club una nueva multa como el día del Deportivo.
El Elche hizo bueno uno de los refránes en el argot futbolístico: ganar de penalti y en el último minuto. De esta forma, se resume un derbi regional que no defraudó las expectativas creadas. Por tener tuvo hasta tres expulsados por el bando visitante y una actuación arbitral que no fue del todo del agrado de ambos equipos, -se reclamaron dos penas máximas, una para cada junto-. Se desniveló la balanza en el último suspiro del mach, si bien la historia pudo ser diferente. Los grana merecieron mejor suerte pero carecieron de una de las máximas: el remate, -si son vicecolistas tras doce jornadas no es producto de la casualidad-.
Uribe se las prometía muy felices poniendo sobre el terreno de juego a toda su artillería pesada. Unanua regresó a las palos, reapareció Txiki con Trotta en el centro de la zaga mientras que José Antonio, Luis Gil, Rubén y Moisés completaban la lista de cambios. Pero, la resaca de la Copa del Rey todavía pendía sobre la cabeza de alguno de ellos y se echó a faltar esa frescura y salida en tromba de los locales en casa.
No es que el Elche no quisiera sino que no pudo, sobre todo en la primera parte, superar la tela de araña que plantó el conjunto murciano. Manolo Preciado supo leer entre líneas. Acciari se bastó para neutralizar a Rubén, especialmente y las internadas de Luis Gil.
Curiosamente, en la primera acción de Luis Gil, el árbitro Castillo Esteve alimentó su mala actuación. No quiso decretar un claro derribo de Urzelai al centrocampista cuando ya encaraba a Juanmi. Error de bulto.
Elo derbi se tiñó de grana, con el fútbol control de los visitantes. Manejaron los ritmos, sabían hurgar en la herida franjiverde, -férreos marcajes de medio campo para arriba- y encima llegaron con cierta holgura al portal de Unanua.
La ocasión más clara la tuvo el estilete Iván Alonso que no supo remachar a puerta el mano a mano ante Unanua, tras un gran pase de Carrera. El balón salió rozando el poste.
El Elche daba señales de vida en ataque por momentos, pero de forma deslabazada con un Moisés muy voluntarioso pero poco acompasado por sus compañeros. Se reclamó una pena máxima al delantero en un forcejeo con Cuadrado. Pero, el árbitro no estaba para bromas en acciones dentro del área.
Antes del descanso, ambos técnicos tuvieron que mover ficha. Varela se lesionó en el minuto 4 y Marc Bernaus, -se pierde el partido con Andorra ante Holanda del miércoles-.
En la reanudación, la regañina de Uribe, surtió algo de efecto. El equipo se entonó por momentos. Sí que atrincheró al Murcia, pero no llegaba la definición. Txiki, desde la línea divisoria del terreno de juego, en el minuto 48 viendo adelantado al portero pimentonero lanzó una vaselina que a punto estuvo de entrar en la portería murciana.
El Murcia pidió penalti hecho a Richi, en el minuto 68, al que Diego Trotta arrastró cuando le había ganado la posición. Castillo Estevez, la volvió a pifiar.
En una contra ilicitana, Rubén pudo marcar, pero su disparo salió ajustado al poste izquierdo de Juanmi.
El encuentro estaba condenado al empate a cero hasta que en el minuto 91, Richi tocaba el balón con la mano en una melé en el área, a la salida de un córner. Fue el principio del fin para el Murcia. El colegio y su asistente lo vieron tan claro que indicaron la pena máxima.
Nino asumió la responsabilidad. El capitán no desaprovechó la ocasión de marcar desde los once metros, después de esperar cinco minutos. La presión la soportó como un auténtico crack.
El Murcia se descompuso y los nervios hicieron mella en su técnico. Preciado era expulsado por protestar al árbitro y a renglón seguido, Acciari y Macciel se autoexpulsaron, por protestar de forma airada. La fiesta, por todo lo alto entre la afición. Se ganó el derbi por la mínima.
Edición de Murcia
Roto en mil pedazos
El Real Murcia pierde en Elche en el tiempo añadido por un riguroso penalti de Richi Preciado, Maciel y Acciari, expulsados, y Valera, lesionado, bajas en un equipo muy tocado
MANUEL S. BREIS/ELCHE
EL PARTIDO
El árbitro
Castillo Estévez (0). Muy mal. Se convirtió en protagonista en el tramo final del encuentro.
El estadio
Martínez Valero de Elche ante 9.120 espectadores, de los que cerca de 300 eran seguidores del Real Murcia. Las expulsiones le van a costar caras al Murcia. Acciari y Maciel no podrán ayudar a sus compañeros contra el Valladolid. Valera y Pulido, lesionados, tampoco. Es normal que cuando a uno le pitan un penalti injusto en el último minuto se puedan realizar actitudes fuera de lo normal. Pero lo que no es de recibo, es que los jugadores de cualquier equipo, en este caso del Murcia, perdieran los papeles de forma considerable con el perjuicio que esto supone para el equipo en próximas fechas. El Real Murcia llegó al Martínez Valero en la duodécima jornada con la intención de seguir ampliando su particular racha positiva de cuatro partidos invicto. Aún así, pocos eran los que confiaban en un buen resultado de los murcianistas en Elche, pero los Preciado cerca estuvieron de conseguirlo. El equipo mejora poco a poco. Errores arbitrales
En el Martínez Valero, las decisones arbitrales resultaron decisivas para el resultado final. Elche y Murcia empataron a méritos y deméritos en el choque de la duodécima jornada. El empate hubiese repartido justicia.
Firmeza defensiva
El Real Murcia parece que ha olvidado los errores en defensa. Preciado ha encontrado la receta adecuada para que a los rivales les cueste llegar con peligro a las inmediaciones de un inspirado Juanmi.
Falta gol
Lo que sigue sin arreglar el Real Murcia es su inoperancia atacante. Cuesta mucho llegar, y cuando se consigue no se está acertado.
Desde que el afamado juez asistente, Rafa Guerrero, aparece en anuncios de televisión y percibe unos ingresos extras a sus quehaceres meramente profesionales y futbolísticos, parece que a más de un trencilla del siempre discutido colectivo arbitral le ha debido de dar cierta envidia. Y, semana tras semana, viene liándola bien gorda con el fin de que alguno de los magníficos publicistas de este país se acuerden de él para protagonizar algún anuncio. Da igual el producto a ofrecer, lo importante es aparecer.
Algo así debe pensar Castillo Estévez, persona, primero, y árbitro, después, que no sé sin querer queriendo, se cargó un entretenido partido de fútbol que hasta el minuto 91 habían disputado en el Martínez Valero el Elche y el Real Murcia.
Y se lo cargó en una jugada puntual, el penalti que señaló por manos de Richi, claras eso sí, pero que con anterioridad en esa misma jugada el madrileño había sido desequilibrado por Peragón. Y es que uno no entiende muy bien como un tio de casi 190 centímetros y con la posición ganada, necesita de las manos para despejar un balón ante otro que mide casi 30 centímetros menos.
Más fallos
Luego llegaron las expulsiones de Preciado, Maciel y Acciari, pero tan grave como esto, fue que Castillo Estévez fallara en otras dos jugadas claves. Una, en la primera parte, cuando sólo enseñó tarjeta amarilla a Txiki tras arramblar con Maciel cuando éste se quedaba sólo delante de Unanúa; y dos, después de tragarse un clarísimo penalti del argentino Trotta sobre Richi cuando el murcianista tenía ganada la posición dentro del área.
En lo estrictamente deportivo, fallos y deméritos arbitrales aparte, el Real Murcia no mereció tal castigo en el encuentro de la duodécima jornada.
Y no lo mereció porque en ningún momento se mostró como un equipo inferior al que tuvo enfrente. Sobre todo en la primera mitad, tiempo en el que la escuadra murcianista se adueñó en su totalidad del control de todas las facetas del juego.
Si los de manolo preciado consiguen mantener la imagen de los primeros cuarenta y cinco minutos, a buen seguro que no tendrá problemas para abandonar el delicado puesto que ocupa en la tabla.
El Real Murcia se mostró defensivamente como un bloque sólido, que apenas dejó huecos a su oponente y que en cuanto recuperaba la pelota buscaba con velocidad a sus efectivos más ofensivos. Hasta tal punto que realizó méritos suficientes para ir al descanso con ventaja en el marcador, pero, una vez más, Iván Alonso, que estuvo batallador y luchador como el que más, no supo como definir las dos claras ocasiones de las que gozó.
Más de 100 minutos
En la segunda parte, la el decorado cambió sensiblemente. El Elche se adueñó de la pelota y fue el equipo que más méritos elaboró para abrazarse con el gol. Nino, Rubén y Luis Gil intentaron maniatar a una defensa murcianista que, eso sí, no perdió su sitio en ningún instante ni dio respiro a su rival. Notable otra vez, la pareja formada por Cuadrado y Urzelai.
Ofensivamente los de Manolo Preciado lo intentaban a la contra, pero no con la frescura ni el acierto del primer período. La entrada de José maría concedió un respiro a un centro del campo grana que comenzaba a deshacerse.
El final del partido estaba más cerca. El empate a cero parecía conformar a los dos conjuntos, pero nadie contaba con Castillo Estévez. Un árbitro que prolongó el choque hasta los 100 minutos y que con sus decisiones fue el mejor jugador de un Elche que supo aprovechar el regalo del trencilla de turno.

