Y AL FINAL APARECIÓ DATIGOL...
Publicado: Lun Sep 15, 2003 11:51 am
Por fin fuimos con la niña a ver el partido. Y digo fuimos porque la cena que tenía mi mujer se anuló, y pudimos ir los tres.
Yo había estado preparándola toda la semana para ir al fútbol, y la verdad es que estaba hasta ilusionada. Así que vestida con su camiseta del Elche (qué guapa) , con su Barbie favorita (hice caso a Fondo Norte), con una bolsa de gusanitos de a kilo, empezámos el partido con ilusión en nuestros asientos de Fondo Norte.
Antes de comenzar me doy cuenta de que están repartiendo palotes, así que le digo a mi mujer, espérate aquí que voy a por unos palotes para la cría.
Lo del papá en apuros ese del Suaseneger, una chorrada, en comparación con lo que tuve que sufrir para pelearme con cien brazos, cincuenta codos, setenta gritos de "a mi, a mi" y todo para comprobar al final que se habían acabado, después de preguntar a una señora gorda que había cojido unos 20 palotes, si no le sobraría ninguno para mi niña, y me mirara como si le hubiera pedido mil duros, así que tuve que volver a mi asiento como un padre fracasado. Mi niña preguntando ¿donde están mis palotes, papa?, y mi mujer, que en un estado de incapacidad mental maternal transitoria quería arrebatarles algunos a otro grupito de más arriba que alardeaba de haber pillado un montón.
Al final pude refrenar sus instintos y tuvimos la fiesta en paz.
Comienza el partido, primeros compases, la niña comiendo gusanitos, la madre comiendo pipas, yo comiendome las uñas... y al poquito rato. GOOOOOOOOOOOOOOOOL . La niña se pone a llorar acojonada, VAMONOOOOOS, VAMONOOOOOS , pero si no pasa nada cariño, VAMONOOOOOOS, yo ya pensaba que en el minuto 15 se me acababa la fiesta. Menos mal que utilizamos todas nuestras artes persuasivas, y la convencimos de que cuando marcara el Elche había que dar saltos, ponerse contentos, bailar...
De manera que se pasó todo el partido: Papá , ¿cuando marcan? circunstancia harto dificil habida cuenta del lamentable juego que estaba desarrollando el Elche. Ahora cariño, espera un poco...
Llega el descanso del partido, y hace su aparición la mascota del Elche, Datigol, la verdad es que le encantó, se pasó todo el rato saludandola, diciendole hoooola, mu bien, muy bien. Una amable señora de atrás me advierte que están volviendo a repartir palotes, así que me tiro decidido para atrás, saltando entre los asientos y los bocatas de jamón, y decidido a partirme la cara con quien haga falta por unos palotes pa mi hija. Y lo conseguí, ¡DOS PALOTES! , que traje orgulloso para inflárselos a la niña.
En la segunda parte, la cosa empezó a degenerar un poquito, empezó a darle con los palotes a los de alrededor, a quererse bajar asientos abajo, a subirse en el canto del respaldo de delante (aunque parezca inverosimil), a decir ¿cuando nos vamos?, en fin, que mientras al Elche le costaba mantener el empate, a los centrocampistas de nuestro equipo dominar la pelota, al Toro Acuña mantenerse en pie, a nosotros nos costaba mantenerla en las gradas, (¿quien dijo que podría jugar en lo que antes era el foso?).
De vuelta a casa se me duerme el angelico. Y mientras la noche me envuelve pienso en que será de su vida. ¿se me hará una mujer de provecho? ¿se hará del Elche?, aunque también pienso ¿y si me sale herculana?. Ésta última reflexión me produce una acidez de estómago de incalculables dimensiones, cuyos efectos permanecen hasta hoy.
Yo había estado preparándola toda la semana para ir al fútbol, y la verdad es que estaba hasta ilusionada. Así que vestida con su camiseta del Elche (qué guapa) , con su Barbie favorita (hice caso a Fondo Norte), con una bolsa de gusanitos de a kilo, empezámos el partido con ilusión en nuestros asientos de Fondo Norte.
Antes de comenzar me doy cuenta de que están repartiendo palotes, así que le digo a mi mujer, espérate aquí que voy a por unos palotes para la cría.
Lo del papá en apuros ese del Suaseneger, una chorrada, en comparación con lo que tuve que sufrir para pelearme con cien brazos, cincuenta codos, setenta gritos de "a mi, a mi" y todo para comprobar al final que se habían acabado, después de preguntar a una señora gorda que había cojido unos 20 palotes, si no le sobraría ninguno para mi niña, y me mirara como si le hubiera pedido mil duros, así que tuve que volver a mi asiento como un padre fracasado. Mi niña preguntando ¿donde están mis palotes, papa?, y mi mujer, que en un estado de incapacidad mental maternal transitoria quería arrebatarles algunos a otro grupito de más arriba que alardeaba de haber pillado un montón.
Al final pude refrenar sus instintos y tuvimos la fiesta en paz.
Comienza el partido, primeros compases, la niña comiendo gusanitos, la madre comiendo pipas, yo comiendome las uñas... y al poquito rato. GOOOOOOOOOOOOOOOOL . La niña se pone a llorar acojonada, VAMONOOOOOS, VAMONOOOOOS , pero si no pasa nada cariño, VAMONOOOOOOS, yo ya pensaba que en el minuto 15 se me acababa la fiesta. Menos mal que utilizamos todas nuestras artes persuasivas, y la convencimos de que cuando marcara el Elche había que dar saltos, ponerse contentos, bailar...
De manera que se pasó todo el partido: Papá , ¿cuando marcan? circunstancia harto dificil habida cuenta del lamentable juego que estaba desarrollando el Elche. Ahora cariño, espera un poco...
Llega el descanso del partido, y hace su aparición la mascota del Elche, Datigol, la verdad es que le encantó, se pasó todo el rato saludandola, diciendole hoooola, mu bien, muy bien. Una amable señora de atrás me advierte que están volviendo a repartir palotes, así que me tiro decidido para atrás, saltando entre los asientos y los bocatas de jamón, y decidido a partirme la cara con quien haga falta por unos palotes pa mi hija. Y lo conseguí, ¡DOS PALOTES! , que traje orgulloso para inflárselos a la niña.
En la segunda parte, la cosa empezó a degenerar un poquito, empezó a darle con los palotes a los de alrededor, a quererse bajar asientos abajo, a subirse en el canto del respaldo de delante (aunque parezca inverosimil), a decir ¿cuando nos vamos?, en fin, que mientras al Elche le costaba mantener el empate, a los centrocampistas de nuestro equipo dominar la pelota, al Toro Acuña mantenerse en pie, a nosotros nos costaba mantenerla en las gradas, (¿quien dijo que podría jugar en lo que antes era el foso?).
De vuelta a casa se me duerme el angelico. Y mientras la noche me envuelve pienso en que será de su vida. ¿se me hará una mujer de provecho? ¿se hará del Elche?, aunque también pienso ¿y si me sale herculana?. Ésta última reflexión me produce una acidez de estómago de incalculables dimensiones, cuyos efectos permanecen hasta hoy.