(pincha en el texto para ver el artículo en la web)
JERÓNIMO TORMO / @JeronimoTormo
El cambio que ha experimentado el Elche CF desde que se bajara la claqueta de la competición en Vallecas y hasta el encuentro del pasado domingo en el Benito Villamarín podría compararse en términos cinematográficos como una evolución del blanco y negro al más puro estilo en tres dimensiones.
El cuadro que dirige Fran Escribá ha dado con la tecla. El trabajo trae los resultados y los resultados refuerzan el trabajo. Un equipo no se adapta de la noche a la mañana a una categoría, se va haciendo con el transcurrir de las jornadas. Los jugadores pasan de ser actores principales a convertirse en secundarios en pro del guión. Y es que encontrar las piezas del puzle es un trabajo que desde el story board y hasta el estreno en la sala de cine se ha de ir renovando constantemente para que la motivación no decaiga. Ni antes se era tan malo, cuando se caía en Vallecas, ni ahora se es tan bueno cuando se gana en el Benito Villamarin. Y eso lo tienen muy claro los que lo tienen que tener claro. Este Elche CF ha crecido hasta madurar.
Cuando no se confiaba en el equipo era porque el bloque no presentaba argumentos para apoyarnos en las sensaciones que destilaba partido tras partido. Todas esas sensaciones se han reciclado para dar paso a un nuevo Elche CF, el de la intensidad, el de la seriedad, el de la eficacia…, el del ascenso a Primera división.
Quitarte el traje de Segunda ha costado fotogramas basados en decepciones como las del Rayo Vallecano, insatisfacciones como las de la Real Sociedad, disgustos como los del Almería, impotencias como las del Valladolid o desilusiones como las del Osasuna. Pero quitarse el traje de Segunda división ha permitido subidones como los del Real Madrid, sorpresas como las del Celta, confirmaciones como las del Espanyol o golpes sobre la mesa como los del Betis. Una evolución que ha costado pero que ahora se saborea como la que más. Unas sensaciones que se han apoyado en el crecimiento como equipo desde la seguridad defensiva, pasando por apuntalar al equipo en la parte media del campo sabiendo aprovechar la calidad en los metros finales.
Este Elche es práctico. Tira de solvencia y cada vez recuerda más al líder histórico de la Segunda división. Ha sabido adaptar la filosofía Escribá a la máxima categoría con grandes dosis de intensidad en las últimas jornadas, ingrediente imprescindible para conseguir en Primera resultados. Bajo esta línea nadie dudaría que los franjiverde pueden optan al Óscar a equipo revelación de la competición.
Sin embargo, no pensemos que está todo hecho. Todo lo contrario, A pesar de que se pueda considerar que esta Primera división está cada vez más devaluada nunca hay que menospreciar la categoría. Que una racha negativa puede llegar en cualquier momento y una escasez de banquillo puede devolvernos de nuevo a los inicios cinematográficos y por ende futbolísticos. Creerse más de lo que se es puede ser la primera piedra que desequilibre el pilar de la permanencia. Humildad. Afortunadamente en ese aspecto, el equipo siempre ha tenido un director de cine que ha basado su guión bajo esa clave. Con esta sinopsis el Elche CF puede encontrar un “The End” feliz allá por mayo. Aunque muchos preferirán un “To be continued” para seguir disfrutando la Primera división sin apreturas.





