INDIGNADOS PLAÇA I BAIX, MI VIEJO Y EL PERRO.
Publicado: Mié Jun 01, 2011 12:57 pm
Pues os cuento que mi padre intentó unirse a los indignados de la Plaça i Baix.
Prejubilado, harto de de vida y sus injusticias, decidió que había llegado el momento de dar un paso al frente y unirse a la causa.
Como ya paseó varias veces antes por la Plaça, sabía aproximadamente como había que ir: no está en edad de ciertos cortes de pelo, y se vistió de una manera discreta.
Pero lo importante, era la causa
Nada más llegar, comenzó a sentirse mal mirado, extraño. Algo iba mal.
Cayó en la cuenta. Mi padre, iba acompañado por "Nano", nuestro precioso perro de raza carlina, con pedegrí.
Como había visto en las otras ocasiones perros, pensó que Nano también tenía que unirse a la causa. Para estar tumbado en casa, que lo estuviera indignado.
Le dijeron que ese era un perro capitalista, neoliberal o algo así, y que no podía estar en esa manifestación.
El resto de chuchos comenzaron a ponerse nerviosos. Ladraban, acojonaban al pobre Nano. Creo que en su lenguaje de ladridos le estaban cantando algo así como: Que se vaya, dile que se vaya, de una amiga vezzzzzzzzzzzz.
Pues nada. A cruzar Canaletas y otra vez será. Si no quieren más miembros para su causa, allá ellos.
Mi viejo lo lleva bien. Dos cervecicas, la peli del Oeste que echan en el Canal Nou por las tardes y disgusto olvidado.
El que está peor es Nano. Lleva dos días sin comer, y cuesta mucho sacarle a la calle. Y cuando lo consigues, si intentas poner dirección al Ayuntamiento, da unos fuertes tirones a la correa para evitar acercarse por ahí.
Ya veremos cuando se le pasará el disgusto, y volverá a poder pasear tranquilamente por las calles de su ciudad, por el centro, por donde más le gusta, que para eso paga sus impuestos, digo, su chip.
Hablo de Nano, eh.
Prejubilado, harto de de vida y sus injusticias, decidió que había llegado el momento de dar un paso al frente y unirse a la causa.
Como ya paseó varias veces antes por la Plaça, sabía aproximadamente como había que ir: no está en edad de ciertos cortes de pelo, y se vistió de una manera discreta.
Pero lo importante, era la causa
Nada más llegar, comenzó a sentirse mal mirado, extraño. Algo iba mal.
Cayó en la cuenta. Mi padre, iba acompañado por "Nano", nuestro precioso perro de raza carlina, con pedegrí.
Como había visto en las otras ocasiones perros, pensó que Nano también tenía que unirse a la causa. Para estar tumbado en casa, que lo estuviera indignado.
Le dijeron que ese era un perro capitalista, neoliberal o algo así, y que no podía estar en esa manifestación.
El resto de chuchos comenzaron a ponerse nerviosos. Ladraban, acojonaban al pobre Nano. Creo que en su lenguaje de ladridos le estaban cantando algo así como: Que se vaya, dile que se vaya, de una amiga vezzzzzzzzzzzz.
Pues nada. A cruzar Canaletas y otra vez será. Si no quieren más miembros para su causa, allá ellos.
Mi viejo lo lleva bien. Dos cervecicas, la peli del Oeste que echan en el Canal Nou por las tardes y disgusto olvidado.
El que está peor es Nano. Lleva dos días sin comer, y cuesta mucho sacarle a la calle. Y cuando lo consigues, si intentas poner dirección al Ayuntamiento, da unos fuertes tirones a la correa para evitar acercarse por ahí.
Ya veremos cuando se le pasará el disgusto, y volverá a poder pasear tranquilamente por las calles de su ciudad, por el centro, por donde más le gusta, que para eso paga sus impuestos, digo, su chip.
Hablo de Nano, eh.