David Vidal: "Nadie ha hecho más méritos que yo para entrenar al Cádiz"
02:53 PEDRO M. ESPINOSA
CÁDIZ. El bigote no es el único rasgo que permanece imperturbable en David Vidal. Su voz mantiene el tono vigoroso y su discurso es claro, con ese punto altanero que siempre ha acompañado su inconfundible acento gallego, el que no ha perdido pese a ser esposo de gaditana y padre de gaditanos.
Este sábado, David Vidal regresa al Ramón de Carranza pero lo hace para sentarse en el banquillo visitante. Aún nadie le ha brindado esa segunda oportunidad que tanto reclama. "Nadie ha hecho más méritos que yo para entrenar al Cádiz, nadie; molesta, claro que molesta que no me hayan dado otra oportunidad como a algunos técnicos, casos de Víctor Espárrago, Ramón Blanco, Linares o Jose González". Y recuerda que pasó nueve años en el club amarillo, de los 31 a los 40, en los que fue capaz de sacar jugadores como el propio Jose, Cortijo, Barla, Calderón, Poli, Raúl Procopio, Arteaga o Quevedo. "Estoy convencido de que algún día volveré a entrenar al Cádiz, lo conozco a la perfección y, además, en la ciudad me quiere todo el mundo. Para mí es motivo de orgullo lo que hice en su día con el Cádiz, al que clasifiqué para una semifinal de la Copa del Rey, cosa que nadie ha igualado todavía".
Vidal pide a aquellos jóvenes canteranos a los que hizo futbolistas un poco de agradecimiento, "porque tienen que darse cuenta de que para que ellos pudieran jugar yo tuve que tener la valentía de quitar a veteranos. Espero que algún día ellos den la cara por mí como yo la di por ellos. Yo siempre agradecí a Arsenio Iglesias que me fichara para el Deportivo porque si no hubiera sido marinero, como mi padre; quizá si yo no hubiera dado esa oportunidad a todos estos futbolistas, hubieran tenido el oficio de sus padres".
Al preguntarle si piensa que mientras mande el actual consejo de administración tiene difícil su regreso a la entidad cadista, fue claro. "Yo no tengo ningún problema con ellos. Antonio Muñoz era directivo con Irigoyen, que en paz descanse, durante la década en la que estuve en el Cádiz, y sabe que había riqueza y dinero en el club porque traspasábamos jugadores y era yo el que los catapultaba al primer equipo".
Al preguntarle por qué ahora no salen tantos jugadores de la cantera amarilla dijo que "porque los técnicos no apuestan por ellos, hay que ser pedagogos, formar, educar y olvidarse de ganar partidos, eso debe quedar para Jose, que es el único que tiene esa obligación". "En mi época - recuerda- me preocupaba hasta por su vida privada, si comían bien o no, su sueldo... era como un padre para ellos. Llegué a tener tanto poder que a dos les cambié el nombre: Mami pasó a ser Quevedo y Moisés García se convirtió en Arteaga; lo de Mami era ridículo para la alta competición y en cuanto a Arteaga, el nombre futbolístico de su padre, tenía más fuerza que Moisés".
Cuando Vidal trabajaba para el Cádiz, su ciudad deportiva era la playa Victoria, que utilizaba hasta con marea alta. "En Navidades estuve en El Rosal y quedé impresionado. Madre mía, si yo hubiera tenido eso. Nosotros trabajábamos en la playa. Una vez, con el filial, les dije: "a que no tenéis huevos de entrenar con marea alta, en la arena seca". Y allí que fueron. Los Calderón, Jose, Barla, Cortijo, Poli, Raúl Procopio... todos, trabajaban como animales, por eso llegaron a la elite. Deben ser un ejemplo para los juveniles y para los del Cádiz B. Sacrificaron su adolescencia por ser profesionales, mientras que otros estaban tomando copas en los pubs", comenta con sorna.
A pesar del recordatorio de todos los méritos contraídos, David Vidal no está buscando trabajo. Asegura ser feliz en Elche, donde renovará en breve. "Hay cosas que tocar, pero estoy contento aquí, me gusta la estructura del club, que cuida la cantera muchísimo". Vidal ya salvó al Murcia del descenso hace unos años, para ascenderlo a Primera a la campaña siguiente. "Nos gustaría repetir el éxito, pero es difícil, aquí no sobra el dinero y tenemos déficit".
Al preguntarle por el encuentro del fin de semana ante el Cádiz indicó que "será de trámite, pero el Cádiz querrá agradar a su afición y nosotros también queremos dar una buena imagen".
Por último, reconoció que las dimensiones reducidas del Carranza perjudican el juego del que lleva la iniciativa. "Espárrago redujo las dimensiones para jugar en Primera pero ahora en Segunda le ha perjudicado al Cádiz. Para ganar en casa hay que abrir el campo y jugar con extremos", concluyó.
