Una persona en silla de ruedas detiene el tráfico en Reina Victoria después de que un autobús no le permitiera subir.
Indignación es la palabra que mejor define la sensación que experimentó ayer José Díaz Richart. Pasaban algunos minutos de las doce y media del mediodía cuando llegó a la parada de autobús situada en la calle Reina Victoria. Su intención era subir a la línea G para poder ir a la delegación de la Seguridad Social. Pronto llegó un vehículo, pero no llevaba incorporada rampa para sillas de ruedas, por lo que optó por esperar a otro autobús de la misma línea. Veinte minutos después llegó. José se situó en el único lugar al que tenía acceso con su silla de ruedas ya que la calle estaba ocupada por los asientos para la Charanga. Hizo un alto al conductor para avisarle de su presencia pero, al parecer, según relata José Díaz Richart, hizo caso omiso.
Ante esta situación, y aprovechando que el semáforo estaba en rojo, decidió parar el tráfico impidiendo, de esta forma, que el autobús continuara con su itinerario. Allí permaneció veinte minutos hasta la llegada de la Policía Local con el único objetivo, según explica, «de que todas las personas se conciencien de nuestra situación, porque ya estoy cansado de aguantar coches estacionados en las rampas o vehículos que no respetan nuestros aparcamientos».
Posteriormente, se trasladó hasta la Estación de Autobuses para poner una queja contra el conductor por no haber parado. En principio, espera que le contesten el próximo lunes y, en función de la respuesta, decidirá si denuncia lo ocurrido. En este sentido, asegura que «en estos casos sería más efectivo que, por ellos mismos, comprueben lo que supone tener que desplazarse en silla de ruedas durante un día, como lo hacemos nosotros siempre, y no una multa».

Ya esta bien,hombre ¡¡¡¡
El dia que aprendamos a respetarnos, ese dia,el mundo sera un poquito mejor.













